dimarts, 17 de setembre de 2013

PRINCESAS Y POETAS


El metro va más lento que nunca
y me acompaña la sensación de siempre
de hacerlo todo mal.

Ya no bailan las musas en tu cama
ni mis besos te conquistan el alma.
La pasión siempre se quedaba tras la puerta,
nunca se colaba en la habitación.
Ganó la rutina la partida
y tal vez sea hora de dejarlo todo atrás.

La vida de princesas no es apta para poetas,
hay demasiado azúcar
y el dolor duerme bajo la alfombra.

Y en algún lugar esperará un efímero sueño,
tú te dormirás en el nido de donde jamás volarás
y yo andaré por esos caminos que no van a ningún lugar.
Con la maleta cargada y el corazón vacío,
con el recuerdo del viejo gato
y esa canción a la que siempre cambio la letra.

Quizá sea el momento de aprender bien el cuento,
y aunque ya no queden maestros en quienes confiar
hay lecciones que jamás se deben olvidar.


6 de setiembre de 2013

dilluns, 2 de setembre de 2013

ENTRE CÚPULAS

Se acabó el verano, pasaron las vacaciones y ahora toca reencontrarse con las rutinas asesinas, el trabajo y sus compañeras las prisas. Pero no todo está perdido, nos quedan las palabras, siempre fieles compañeras. Y también su mejor arma, la que crean cuando se juntan: la poesía. Así que ahora que el reloj vuelve a ser el protagonista, y los días de sol y playa, hamaca y sombra van quedando cada vez más lejos serán los versos nuestra tabla de salvación. Así pues, me cojo fuerte a ella y os dejo por aquí un poema que escribí casi todo en Budapest, ciudad que visité en mis vacaciones. Un precioso lugar que me enamoró, que recomiendo y que tiene una historia llena de batallas, conquistas y reconstrucción. Un abrazo enorme! 


A Budapest, bella musa y lugar de mil batallas

Entre cúpulas perdí mi corazón
vagando por esas calles
de nombre impronunciable.

Dibujé en el agua
los deseos para un mañana imposible
y tiré por el puente mi fracaso y su recuerdo.

Dejé de ser aquel hombre cansado
que clavó en la colina más alta
la bandera blanca de la rendición.

Y aunque al regresar a Barcelona
volveré a perder mi norte
y no me sentarán bien los desayunos,
prometo no dejarme vencer.

Renacer mil veces:
esa es la misión,
levantándose una y otra vez
como esta ciudad bañada en el Danubio
que superó cada derrota
volviéndose más fuerte y más hermosa.
No dejando jamás espacio a la rendición.


Budapest, verano 2013